lunes, 19 de octubre de 2009

Dificultades...

Lo más duro de estar fuera de casa, es que por muy bien que vayan las cosas, cuando entras por la puerta nadie te espera con una sonrisa en los labios, ni te da los buenos días, ni te pregunta que tal ha ido la tarde o la noche. Eso es lo que más echo de menos. Cosas que parecen insignificantes. Cosas que nunca antes había sabido valorar y que quizás, algunas veces, había aborrecido. Como por ejemplo, aquel día que entre con una mochila más grande que yo a la espalda, muerta de ganas por apoyarla en el suelo, y antes de ello tuve que recibir un abrazo. Ahora me encantaría poder disfrutar de ese abrazo. De ese, y de otro más grande, que dure más tiempo. Aunque lleve encima no una, sino tres mochilas.
Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mi. Porque ya sabes que me encantan esas cosas que no importa si es muy tonto soy así...

1 comentario:

  1. A veces las cosas mas insignificantes (para los demás) son las que más se extrañan...
    y tal vez sean las que más felices nos hacen sentir! :)
    pero animo porque seguro que pronto esa cosas las vuelves a sentir!
    un besito!

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