miércoles, 2 de septiembre de 2009

Veronika decide morir

-Tengo una hija de tu edad. Cuando llegaste aquí, llena de sueros y tubos, me puse a pensar porqué una chica bonita, jóven, que tiene una vida por delante, había decidido quitarse la vida. Pronto comenzaron a correr historias: la carta que dejaste (y que nunca creí que fuera el verdadero motivo) y los días contados por causa de un problema incurable del corazón. No podía apartar de mi mente la imágen de mi hija: ¿Y si ella decidía hacer algo parecido? ¿Por qué ciertas personas intentan ir en contra del orden natural de la vida, que es luchar para sobrevivir de cualquier manera?
-Por eso estaba llorando-dijo Veronika. -Cuando tomé las pastillas yo quería matar a alguien que detestaba. No sabía que existían dentro de mí otras Veronikas a las que yo sabría amar.
-¿Qué es lo que hace que una persona se odie a sí misma?
-Quizás la cobardía. O el eterno miedo de equivocarse, de no hacer lo que otros esperan. Hace algunos minutos yo estaba alegre, había olvidado mi sentencia de muerte; cuando volví a entender la situación en la que me encuentro, me asusté.

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-Voy a morir. - prosiguió Veronika, con la esperanza de que sus palabras tuvieran sentido-. La muerte rozó hoy mi rostro con sus alas y llamará a mi puerta mañana, o pasado mañana. Es preferible que no te acostumbres a escuchar un piano todas las noches. Nadie puede acostumbrarse a nada, Eduard. Fíjate: Yo estaba volviendo a apreciar el sol, las montañas y hasta a aceptar los problemas; estaba aceptando incluso que la falta de sentido de la vida no era culpa de nadie más que de mí misma. Quería volver a ver la plaza de Ljubljana, sentir odio y amor, desesperación y tedio, todas esas cosas sencillas y banales que forman parte de lo cotidiano y dan sabot a la existencia. Si algún día pudiese salir de aquí, me permitiría ser loca, porque todo el mundo lo es. Y peores son aquellos que no saben que lo son, porque pasan su vida repitiendo constantemente lo que otros les mandan. Pero nada de eso es posible, ¿has entendido? Del mismo modo que tú no puedes pasar el día entero esperando que llegue la noche y que una de las internas toque el piano, porque eso se acabará muy pronto. Mi mundo y el tuyo han llegado al final.


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-¿Cuanto tiempo me queda?- repitió Veronika, mientras la enfermera le aplicaba la inyección.
-Veinticuatro horas. Quizás menos.
Ella bajó los ojos y se mordió los labios, pero mantuvo el control.
-Quiero pedirle dos favores. El primero que me de un remedio, una inyección, sea lo que sea, pero que me mantenga despierta hasta entonces para aprobechar cada minuto que me queda de vida. Tengo mucho sueño, pero no quiero dormir, tengo mucho que hacer, cosas que siempre dejé para el futuro, cuando pensaba que la vida era eterna. Cosas por las que perdí el interés cuando empecé a pensar que la vida no valía la pena.
-¿Y su segunda petición?
-Salir de aquí y morir fuera. Tengo que subir al castillo de Ljubljana, que siempre estuvo allí y yo nunca tuve la curiosidad de verlo de cerca. Tengo que hablar con la mujer que vende castañas en invierno y flores en primavera, cuántas veces nos hemos cruzado y sin embargo no la he preguntado nunca como se encontraba. Quiero andar por la nieve sin abrigo, sintiendo el frio intenso, yo, que siempre iba bien abrigada por el miedo a coger un resfriado. En fin, doctor Igor, tengo que sentir la lluvia en mi rostro, sonreír a los hombres que me interesan, aceptar todos los cafés a los que me inviten. Tengo que besar a mi madre, decirle que la quiero, llorar en su pecho, sin vergúenza de mostrar mis sentimientos, porque siempre los tuve, pero los escondía. Quizás entre en la iglesia, mire aquellas imágenes que nunca me dijeron nada y terminen diciendome algo. Si un hombre interesante me convida a ir a bailar, bailaré la noche entera hasta caer exhausta. Despúes me acostaré con él, pero no de la manera como me fuí con los otros, unas veces intentando mantener el control, otras fingiendo cosas que no sentía. Quiero entregarme a un hombre, a la vida, a la ciudad y finalmente a la muerte.

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A veces un libro cambia tu manera de ver la vida. Siempre pensamos que los suicidas son personas con un pasado trágico, personas a las que les han pasado muchas "cosas malas". Sin embargo, yo creo que una persona quiere morir solamente cuando cree que no puede hacer nada más, cuando pierde los objetivos, cuando no tiene un motivo por el que luchar, cuando deja de hacer lo que quiere, cuando tiene demasiado miedo como para permitirse tener sentimientos. A veces nos sentimos muertos por dentro, y basta con levantar la vista para darnos cuenta de todo lo que nos queda por hacer, de como el futuro nos espera a la vuelta de la esquina. Uno nunca valora lo que tiene hasta que lo pierde, frase celébre muy cierta. Por eso quiero proponerme actuar sin pensar en el qué dirán, ser un poco "loca", no planear cada segundo, dejar un poquito a la incoherencia, a la improvisación, al deseo. Vivir un poco más, entendiendo por vivir a reirse de uno mismo, de la vida, a ser Tú al 100%, y no al 75%, a no esconderte tras las facetas que te hacen fuerte, a ser frágil y estar orgulloso de ello, a decir "te quiero" sin importar la respuesta. Resumiendo, a obedecer a tu corazón, a escucharle para que no se sienta muerto, para que tenga ganas de seguir latiendo... porque cada latido es un nuevo color, una nueva sonrisa y un nuevo sentimiento.

3 comentarios:

  1. Tendre que ver esta peli al final... la protagonista me encanta, así que es un aliciente... un beso!

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  2. Parece mentira que nos entretengamos tanto en tonterías y no en las cosas que de verdad importa, pero somos así...
    Nos preocupamos demasiado del que dirán, y de como tú dices, mostrar solo las facetas que nos interesan, sin embargo que importante es sentirte tu mismo, alguien único,conociendote al máximo.

    Me encanta la ultima frase que dices :)

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  3. La verdad es que Veronika decide morir es un libro que nunca me cansaria de releer tantas veces como lo necesitara. Te muestra que vivir es algo más que observar como transcurren los dias en un calendario y que merece la pena disfrutar porque al final eso es lo que te vas a llevar.

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